Aguas abajo del río Guadalhorce, donde el valle se mezcla con La Hoya, Málaga se hace llana de naranjos y limoneros, de caña y verduras; y entre huertas y caseríos, la industria va salpicando el paisaje de naves, tendidos, granjas y tejares. Es la Málaga que acompaña al Guadalhorce en el último tramo del camino.
Al norte de esta gran hondonada, que es La Hoya, se extiende un paisaje alomado que va desde el Guadalhorce a la Axarquía y es laberinto de arroyos y vaguadas, cubierto de almendros, olivos y restos de antiguos encinares. Tierra aparentemente monótona y sin embargo tan diferente. Umbría en el pueblo de Casabermeja; solana en el de Almogía; barrera en Santi-Petri y el León; corredor en el Guadalmedina.
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